5 de abril de 2014

Solid@ridad 552: ¿LO QUE SABEMOS ES LO DEFINITIVO?




“Para un ciudadano de hace 200 años, la mera idea de comunicarse verbalmente a distancia con otro ser humano le hubiera-parecido algo científicamente inexplicable y solo imaginable en el ámbito de la magia o de la brujería. Hoy día, cualquier persona puede hablar con un habitante del otro extremo del planeta sin que nadie se sorprenda. La diferencia entre estos doscientos años es que ahora conocemos la existencia de las ondas electromagnéticas y sabemos cómo manejarlas. Nada de misterioso ni de mágico vemos en este hecho de la vida cotidiana, que sin duda hubiera trastornado por completo la cosmovisión de nuestro antepasado de hace un par de siglos. Pero es curioso cómo los seres humanos cometemos siempre los mismos errores. En la actualidad volvemos a creer que lo que sabemos ahora es definitivo y nos mostramos reacios a aceptar que aún queda mucho por descubrir y que también nuestra cosmovisión quedará en algún momento obsoleta e incluso parecerá divertida a nuestros descendientes de dentro de dos o tres siglos (probablemente mucho antes). Pero la necesidad de reafirmación del ego le vuelve ciego a la obviedad de que no hay razón alguna para sospechar que conocemos todo lo que existe (más bien hay razones para creer todo lo contrario) y que lo más probable es que las fronteras de lo manifiesto sigan alejándose. Las ondas electromagnéticas pertenecían a lo no manifiesto hace 200 años. Ahora han pasado a engrosar el mundo de la manifestación.
La belleza, la complejidad y la vastedad de lo manifiesto nos señalan la existencia de un orden profundo y probablemente inaccesible al conocimiento humano, el "orden implicado", frente al orden explícito de la manifestación. En nuestra vida cotidiana tan sólo vemos la punta del iceberg (lo manifiesto, el mundo de las formas), cuya existencia puede explicarse por lo que no vemos (lo no manifiesto, el mundo sin forma)”.

Vicente Simón, “Vivir con plena atención”, DDB