4 de noviembre de 2013

Solid@ridad 509: OTRO ESTILO DE VIDA ES PRECISO



Ahora bien, aunque lográsemos salir adecuadamente de esta crisis económica y financiera que ahora nos cerca, la sociedad debería comprender que sólo con un estilo de vida inspirado en la sobriedad, en el trabajo bien hecho, en la seriedad, en la responsabilidad compartida, en la solidaridad, en el consumo racional y sostenible, podremos construir un mundo mejor, más sólido y justo, más racional y feliz.

Si lográsemos que la difícil coyuntura histórica por la que estamos pasando nos enseñase que hay que aprender a vivir de otra forma, que no podemos despilfarrar, que la felicidad no está en tener muchas cosas, sino en ser personas honestas, trabajadoras, solidarias; si aprendiésemos que hay que dirigirse hacia la región de la justicia social y el equilibrio moral (no hacia la especulación, la usura, el consumismo desenfrenado...), tendríamos mucho aprendido de cara a un futuro esperanzador e ilusionante.

Si comprendiésemos que el futuro puede empezar ahora, que toda crisis (lo dice su etimología griega) significa “pensamiento”, “reflexión”, “poner en orden lo que se ha desestabilizado”, “superación racional de etapas pasadas para caminar hacia delante y seguir creciendo como personas y como sociedad”, podríamos soñar una vida mucho más equilibrada y humanizada.

Manifiestan algunos jóvenes de ambos sexos que, aparte de las enérgicas y rápidas medidas que el Estado debería implantar con decisión para que el potencial intelectual y humano de los jóvenes españoles se desarrolle dentro de nuestras fronteras y no se tenga que ir fuera para dar sus frutos, no podemos olvidar aquellas otras medidas personales, “aquellas que dependen de cada uno de nosotros, de nuestra nueva y generosa actitud ante la vida, de nuestra responsabilidad personal y social, de la obligación de luchar por una sociedad más justa y abierta que ofrezca más posibilidades de trabajo para todos”.

Este nuevo concepto de vida se basa en un nuevo concepto de educación, que habla de ecología, de respeto profundo a la Naturaleza, de reducción no traumática del consumo, de otras alternativas sostenibles... En definitiva, en un nuevo concepto de educación que nos enseñe que un mundo nuevo no sólo es posible, sino que es urgente y necesario.

En definitiva, como escribe Muñoz Molina en su excelente libro Todo lo que era sólido, hace falta una serena rebelión cívica, porque hay cosas que no admiten demora; desde el actual deterioro económico, político y social hay que avanzar hacia la realidad que queremos; no podemos eludir la responsabilidad de reflexionar críticamente, de actuar éticamente cada uno desde su ámbito personal y profesional, ya que a todos nos concierne buscar la excelencia. Se trata de que cada cual haga bien lo que tiene que hacer: el estudiante, el profesor, el barrendero, el médico, el tendero, el periodista... Especialmente nuestros políticos y gobernantes deberían cumplir fielmente con sus obligaciones en busca del Bien Común. Ha terminado el simulacro. No nos podemos permitir seguir viviendo en la estafa, en la incompetencia, en la corrupción. Después de tantas mentiras, ya es hora de entrar sin demora en la Edad de la Ética y la Razón.
José Luis Rozalén Medina, Revista “A vivir” nº 252