28 de octubre de 2012

Solid@ridad 461: CEGUERA



Según algunos expertos, entre ellos la psiquiatra infantil Amina Bargach, existe un grupo de personas que se erigen en amos del mundo, definen las reglas de juego, dan órdenes y donde se decide sobre la vida del resto. Este grupo para legitimar su poder dominador necesita un sistema de control social que le permita la estabilidad del poder global. Con este objetivo se ha creado un complicado sistema de condicionamiento social autolegitimador. Así, nos encontramos con unas leyes que lo hacen legal, una ideología y un sistema educativo que socializa al individuo dentro de una determinada identidad y un sofisticado sistema de propaganda, censura y obstáculos a la libre expresión, con objeto de controlar las opiniones y modos de pensar de la población y, por fin, se dan unas formas religiosas o seudoreligiosas que apelan a la conciencia y al miedo. El asedio al individuo es total.
Uno de los mecanismos de control, según hemos dicho, es el condicionamiento social que se puede definir como cegar a la gente o vendarle los ojos para guiarla y controlarla. Un mecanismo utilizado por el sistema para cegar al pueblo es la propaganda. En la actualidad, los grandes medios de comunicación: TV y la radio son del poder y el tener. Y solo permite a la gente oír lo que el sistema quiere que se oiga. La TV se ha convertido en un gran medio para manipular y controlar a la gente, controla sus pensamientos, sus sentimientos y su acceso a la información. Y esto lo hace de un modo eficaz, guardando silencio ante muchas cosas que ocurren, silenciando cuidadosamente las noticias y ordenándolas de un determinado modo, deformando lo que han dicho los que se oponen al sistema, a los que no se les permite defenderse públicamente, destruyendo cualquier alternativa que no responda a su lógica de mercado, al lucro como motor de la sociedad y a la aceptación de su poder global. Y, lo que es peor todavía, es la manipulación de las emociones de la gente, utilizando la TV y la radio para seducir o para infundirle miedo. Así, muchos tienen miedo a los movimientos que se manifiestan desenmascarando al sistema, al identificarlos como grupos violentos, rebeldes, etc. Pues nada ciega más a la gente que el miedo.
Félix Felipe