16 de agosto de 2012

Solid@ridad 457: SER CRISTIANO

(...) Así que, en efecto, ser cristiano debería producir un efecto significativo. Nuestras palabras no tendrán sentido alguno si no se encarnan en modos específicos de vida. Tenemos una esperanza extraña, que se revela precisamente cuando parece que no hay futuro, una alegría suficientemente grande para dar cabida a la tristeza y una libertad que alcanza su cima en la donación de nuestra vida. Esto nos exige la valentía, que implica que amamos tanto la vida que estamos dispuestos a morir, y el aprecio a nuestra existencia corporal. A menos que la gente se encuentre con esta fe viva, esperanzadora y libre, todos nuestros intentos de evangelización serán una pérdida de tiempo. Nuestras palabras estarán vacías.

Timotfy Radcliffe, "¿Qué marca diferencialmente al cristianismo?"